La felicidad la tenia al alcance, pero preferí la pena, pq?, No tenia una respuesta para eso, simplemente quería hundirme en ella y desaparecer cada día un poco, no contestaba las llamadas ni abría la puerta de mi apartamento, no leía las cartas, hasta de deje de comer, de vestirme de bañarme hasta deje de ver la luz del sol, estaba encerrado en una cueva llamada hogar...
No quería vivir pero no tenía el coraje para dejar de existir, así que decidí que mi condena era vivir pero al mismo tiempo no hacerlo y esta era la única forma de logarlo, no era fácil olvidar aquel hecho que agonizaba mi mente, que la destruía, todo recaía en mi y no debía hacer absolutamente nada.
Después de unos meses que solo me alimentaba con lo necesario comencé a extrañar las llamadas, aunque jamás las contestara, creo qe m hacían sentir un poco mejor, pero ahora hasta la vida en si se había olvidado de mi, y yo deje que eso sucediera, y no quería eso, aunque seguía creyendo que mi condena aun no había acabo.
Esa tarde tu tocaste a mi puerta, yo de inmediato trate de no hacer ruido pero eso no te basto para saber que yo seguía allí dentro, tocaste por mucho rato hasta que ese sonido comenzó a molestarme y hacerse insoportable. Fui y abrí la puerta, ahí estabas tú con una sonrisa mirándome con dulzura, no pude ver bien tu rostro pq la luz comenzó a dañar mi vista atrofiada, me abrasaste y yo no tuve tiempo de reaccionar cuando ya estábamos en el suelo. Miraste en las condiciones en que estaba viviendo y te paraste con sorpresa yo seguía tendido en el suelo, me dijiste “que te ha sucedido, sabes que lo que paso no fue totalmente tu culpa” yo mire el suelo y no respondí nada, te agachaste y me dijiste “ vamos mírate y mira este lugar, esto no es vida, que paso con esa persona que yo conocí que jamás se rindió, que jamás se dejo derrumbar por nada ni por nadie” yo con pena respondí “las cosas pueden cambiar de pronto, y cuando ya no puedes hacer nada, es mejor parar y quedarse ahí”. Me pare y fui hacia mi pieza que estaba vacía tú me seguiste, me besaste y me hiciste tuyo, creía que toda mi condena ya había sido pagada y esto era la recompensa por todo mi sufrimiento, esto era la felicidad que necesitaba y gritaba por ella y esta vino a mi por sorpresa.
Pero no podía ser, era irreal porque estaba agonizando en el suelo, con un arma en la mano y mucha sangre a mí alrededor, y ahí estabas tú con tu amante también tirados en el suelo. Si todo fue lo qe m hubiese gustado que fuera y lo había imaginado en los últimos minutos de vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
opiniones abiertas, para lectores subjetivos(: