domingo, 6 de junio de 2010

Fluorecent adolescent



IX/II capitulo : pasión disfrasada




- ¿pero no es de eso de lo que se trata?

- ¿A que te refieres? – con un gesto de extrañeza y la expresión que lo caracteriza en ciertas oportunidades

- Me refiero a que hay que arriesgarse, dejar que la vida siga su curso natural

- Pero ¿estas dispuesto a equivocarte hasta el punto de no poder mirar hacia atrás?

- Supongo… porque he ahí la diferencia, jamás me diré que hice mal porque decidí probarme – me sentía muy seguro al decírselo

- Espero que estés seguro de lo que vallas a hacer

- Yo también…



El ruido de personas en la entrada nos asombro, aunque era obvio que llegarían los invitados, el tema nos hizo o mejor dicho me hizo olvidar la hora, nos dirigimos hacia allá, al abrir la puerta entre la multitud ahí estaba ella con una sonrisa que cautivaría a cualquiera, con sus ojos brillando, con una energía tan única que me calma, el perfume de su piel lo puedo sentir y el olor de su cabello me intriga, al volver la mirada, sus mejillas sonrojaban, y las mías también, los hice pasar rápido, para evitar una incomoda conversación me fui a poner la música, pero eso no evito que ella me siguiera, apreté el botón play y ella rozó mi hombro con su mano, me dí vuelta y me miró profundamente intentando decirme algo con los ojos, creo que no lo comprendí, esa risa nerviosa me gobernó, ella también río y se fue, me sentí como un idiota que no es capaz de saludar, de entablar una conversación, en un momento pensé en ir tras ella pero digamos que algo así no lo quiso; el timbre sonó, tuve que ir a ver quien era, abrí la puerta y ahí estaba Gustavo y camilo, con una expresión en el rostro que me sorprendió antes de que le alcanzará a preguntar que le sucedía Gustavo furioso me pescó del brazo y me dijo tenemos que hablar, entramos a la sala de estudio y cerró con pestillo, me pregunto con un tono irritado:

- ¿Qué te pasa idiota?

- ¿Qué? – confundido e intrigado

- Como se te ocurre decirle eso a camilo – gritándome

- ¿A que te refieres? – mas asustado que extrañado

- A todo, como no te das cuenta que ¡él no puede! ¡NO PUEDE!

- ¿No puede que? – sorprendido por su reacción

- No puede volver a sentir esas cosas por nadie, porque siempre tienes que meter tu nariz en todo, déjalo tranquilo – exaltado

- ¿Porque no puede? Que te ocurre, explícate por favor no entiendo nada – con una pena que me invadía de a poco, que me destruía…

- Solo no puede, aléjate de él, ahora nos iremos y no quiero que me llames ni me busques , a ninguno

- Por favor deja explicarte! Quédate! – desesperado

- ¿Para que quieres que me quede? – despreciándome

- Para que hablemos…

- No tengo nada que hablar contigo, ya te dije todo lo que necesitaba decirte

- Entonces solo quédate y disfruta esta noche

- Así ¿Y mientras que harás tu? – casi como culpándome de algo que no había hecho

- Encontrar la forma de que te des cuenta que no me interesa camilo – jamás le había mentido, pero no entendía su forma de actuar y no estaba dispuesto a que me alejará así como así de camilo...

- Mm, okay si no lo logras jamás no nos volverás a ver

- Bueno, y si lo logró me explicaras bien todo

- Hecho – saliendo de la sala de estudio

Me apoye en el escritorio, me sentía una completa basura, no sabia la razón por la cual el “NO PUEDE” pero aun así la culpa me carcomía, además como le probaría a Gustavo que no sentía nada por él, y que pasaría después de esta noche, y con Sara, todo no podría haber sido peor, mientras peleaba conmigo tras la puerta de vidrio de la sala de estudio se veía una silueta, fina, supuse que era una mujer, calle y dije:



- pasa –con curiosidad

- pensé que jamás lo dirías – mientras despacio abría la puerta con una mano, ya que en la otra tenia un tequila

- ¿Qué haces aquí?

- Venia a hacerte compañía, pero si te molesta me voy –con un noto muy seductor

- No, quédate – mirándola fijamente

- Sonrío tímidamente

- Espera iré a buscar limones y sal – trate de ser lo mas caballero posible

- Ella asintió con la cabeza

- Perdón si me demoré mucho –entrando denuedo

- No te preocupes –amablemente

- ¿Escuchaste todo lo que dije hace un rato? –con intriga

- No, solo cuando dijiste que “no podría haber sido peor” – con un tanto de lastima por mi…

- No te preocupes, creo que las cosas van mejorando –mirándola como diciéndole que ella me alegraba

- ¡Me gustas! –nerviosa y con un noto agresivo

- Sara… lo que pasa – cuando me obligo a callarme con un salado beso

- No digas más, toma bebe un poco –pasando el vaso pequeño del tequila



Bebimos bastante, me sacó el traje, nos mirábamos con esa pasión que se siente solo una vez en la vida, con deseo de que nuestros cuerpos se hicieran uno, de que este momento jamás acabará, le dije “jamás conocí a nadie como tu, pero no estoy seguro de lo que siento” ella en respuesta “¿acaso importa? No me arrepentiré de lo que pase hoy, no importa si eso conlleva algo bueno o malo” la bese, luego baje por su cuello, le saque su brassier, nos envolvimos uno en el otro y nos encontramos en el punto exacto, fue cuando le dije al iodo “eres única, mi bella” ella me sonrío y dijo:

- tienes algo con que taparme, hace algo de frío

- si, ¿tienes sueño? -con dulzura, su cara me provocaba una alegría tan especial, me hacia sentir distinto...

- un poco, pero no quiero molestarte

- no es molestia, ponte mi capa –al colocársela la tome y la subí a mi pieza rápido para que nadie la viera

- gracias cariño

- duerme, bajaré a ver como andan las cosas en la fiesta

- bueno –bostezando


Baje las escaleras rápido, no quería que me vieran en ropa interior, entre en la sala de estudios, me coloque el traje rápido y en un cajón puse la ropa de Sara, al salir cerré con llave y deje la llave en una mesita que estaba cerca. Mientras caminaba hacia el living veía como todos mis amigos disfrutaban de la fiesta, el alcohol los tenia eufóricos cuando llegue al sillón y ahí estaba Gustavo casi destruido, su poca capacidad de controlar su necesidad por el alcohol siempre lo deja de ese modo… pero estaba solo, no se encontraba camilo, lo comencé a buscar, lo halle fuera de la sala de estudio como tratando de ver algo ahí fue cuando me paré detrás de el hasta cuando se dio vuelta y se asusto:



- ¿te asuste? –con un tono algo molesto

- no, solo es que…. Mm, nada – nervioso

- ¿buscabas algo? –tratando de hacer que me dijera la verdad

- Si, pero creo que llegue tarde –decepcionado

- ¿Qué le dijiste a Gustavo? – molesto

- Todo… - bajando la mirada, casi como culpable

- ¿así? Entonces porque me odia si ni te toque

- Es que tú no entiendes…

- ¡Claro que no! –enojado- me puedes explicar porque no puedes ¿sentir?

- No soy lo que aparento, es mejor que te alejes de mi… - triste

- No quiero, acaso ¿eso quieres? Que me aleje de ti – casi como probándolo

- No lo quiero, pero es lo mejor

- ¿Para quien?

- Porque me dices esto, si hace un rato estuviste con ella… -irónicamente

- Respóndeme –apretándole el brazo

- No puedes obligarme –irritado

- ¿según quien? –amenizándolo- vamos ya estamos grandes para estos juegos de niños, dime lo que pasa y te dejo tranquilo

- Pierdo el control, y puedo ser capaz de hacer cualquier cosa, ahora te basta

- ¿Ah si?, pues yo te veo muy controlado –insinuadamente

- ¿Qué quieres? ¿Que te dañe? , no quiero eso,

- ¿Entonces porque me buscas? –recordé el sueño de algunos días atrás

- No tengo una explicación para eso, es … es solo impulso –confundido

- Entonces porque no lo sigues ¿completamente? – presentía lo que podía pasar… pero no pensaba en Sara ni en nada solo vivía y sentía

- ¿Esto es lo que quieres? –arrastrándome hacia la pared dejándome como encerrado entre sus brazos

- No se, dímelo tú –nervioso

- Ves, no tienes idea de lo que quieres –marchándose



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