
Como si no pudiera cambiar mi destino, como si la vida girara y girara siempre en el mismo lugar, en el instante preciso, donde la tristeza llega a mi garganta con ganas de estallar, pero se queda ahí, estancada, sin aliento, con el recuerdo de la misma imagen; de un columpio vacío, ya no esta ahí la niña feliz que un día fui. Y ese frío viento me ataca desprevenida, las hojas secas hacen un sonido congelador, como si aun te encontraras detrás de mi, pero al dar la vuelta, no hay absolutamente nada… y sigo mi camino con una lagrima en mi mejilla y muchas en el suelo, con los pies cansados de andar, sin rumbo fijo me siento a pensar, analizar las razones de mi existir, pero siempre con la misma pregunta sin responder, el porque.
Tantas preguntas sin responder y toda una vida por vivir, que me siento tan pequeña en un universo tan inmenso, lleno de tanto misterio y anhelos, quisiera poder entender tantas cosas, pero son esas mismas las que jamás sabré, no quiero llenar más paginas de esta triste historia que me has hecho vivir, ¿es que aún no entiendes que este nunca podrá ser mi mundo? ¿Qué la compresión no existe en estos seres? ¿Qué la empatía se fue perdiendo o nunca surgió? ¿Qué las lagrimas se agotan?
Apresúrate el farol esta parpadeando…
esta muy bonito, me gusto mucho
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