jueves, 4 de febrero de 2010

Fluorecent adolescent




Capitulo VIII / II: despertando a una realidad


Como aún era de día con camilo pusimos unas mantas en la ventana para darle ese toque de oscuridad y así talvez nos daría miedo, escogimos 13 fantasma, la típica película de terror en la cual te da miedo en ciertas escenas… estábamos los tres muy entusiasmados tirados en el suelo, yo estaba al medio, y en el momento que un fantasma le rompe la espalda a un tipo miré a camilo, tenia cara de dolor y paso por mi mente hacerle cosquillas, fue un impulso casi incontratable cuando ya me hallaba rodando por el piso haciéndole cosquillas, Gustavo estaba tan concentrado en la película que creo que no el importó, yo me sentía como un niño él cual se pone feliz por un simple dulce, me sentía tan cómodo en mi ambiente. Terminó la película y Gustavo se había quedado dormido y camilo dijo:
- Jaja! Mira ya se durmió, siempre que jugábamos en la playa después de bañarnos hacía lo mismo –melancólico
- que ternura, ¿y donde vives?
- En viña
- ¿te gusta vivir allá?
- Mm creo, es que prefiero santiago, quizás es porque aun no lo logro acostumbrarme bien
- ¿pero hace cuanto que vives allá? –con interés
- Hace como un año y medio, me cambie por el trabajo de mi padre –desanimado
- Pero piensa que debe ser genial tener la playa siempre para ti, cuando quieras estará ahí
- Si esa es la parte buena, supongo que ya me adaptaré bien
- Ojala –sonriéndole para subirle un poco más el animo
- Aunque dejé personas muy importantes acá, mil recuerdos y lugares que eran parte de mí…
- Pero puedes verlos ahora, ósea no en este mismo instante, pero en estos días
- ¿y por qué no puedo en este mismo instante?
- Porque estamos en la casa de Gustavo –confundido
- Mm se me ocurrió algo loco, ¿por qué no vamos ahora?
- ¿Ahora? Pero tu sabes que Gustavo se despertará mal genio y no creo que quiera ir – desalentado
- ¿y quien dijo que iríamos con Gustavo? –insinuadamente
- Ajajá… ¿es enserio? –sorprendido- pero que pasara con Gustavo, ósea como lo vamos a dejar aquí solo, se puede preocupar –asombrado
- No pasa nada, apostaría a que seguirá durmiendo cuando ya estemos de regreso
- Es muy posible
- Entonces... ¿vamos?
- Mm bueno –no muy convencido


Nos levantamos despacio, para evitar que Gustavo notara nuestra ausencia, tomamos las llaves de la casa que estaban en la mesita de centro en el living, por fortuna camilo párese ser una persona muy observadora, y sabía que llaves servía para cada puerta, me sentí un poco torpe siendo que soy amigo de Gustavo desde años y nunca me he fijado en esos detalles, como cual es la llave para entrar a su casa. Cuando salimos de la casa el silencio se hizo presente de una manera muy peculiar, no era incómodo, nuestra respiraciones llenaban el momento, él paresia muy feliz con esto, yo simplemente no sabia que sentir, eran tantas sensaciones, como si lo conociera de años, porque esa confianza instantánea era un poco excepcional. Caminamos por largos tramos, no sé porque sabía pero yo ya estaba al tanto del lugar del que me había hablado anteriormente camilo, era la plaza de pedro de valdivia con el puente doble, el jamás lo mencionó explícitamente pero algo en mi interior lo supo desde el comienzo. Cuando no faltaba demasiado para estar allá camilo me pregunto:
- ¿Cómo lo sabías? –con curiosidad
- ¿Que según tú, yo ya sé?
- Al lugar que vamos… ya sabes cual es, lo vi en tu sonrisa en unas calles más atrás
- No sabía que las sonrisas digieran cosas… -riéndome tímidamente
- Pero ese no es el punto
- Depende de donde se mire
- Si lo miraras con mis ojos, verías más de lo que te imaginas
- Pero por algo tengo mis propios ojos, ¿no lo crees?
- y entonces que pasa con lo ciegos, ellos no ven con los ojos de nadie
- no, ven con su interior, y eso es aún más bello
- y si cerramos los ojos, ¿veremos con nuestro interior?
- Yo creo que si…

Creo que fue instantáneo cuando los dos cerramos los ojos, sentía el olor del viento, la calidez de este, y lo que se llevaba consigo a su paso; algunas hojas secas… también sentía su respiración acelerarse, o como si se fuera acercando lentamente hacia mi nuevamente, no quise abrir los ojos, esa sensación nuevamente no me lo permitió, pero cuando pasaron como 10minutos comencé a extrañar algo, abrí los ojos y estaba solo, me reí y luego pensé que el sentido de humor que poseía Camilo era bastante confuso, pero creo que ya me estoy adaptando a su forma de ser. Llegue al la plaza del puente doble y me senté en el asiento que se encuentra justo en el puente, mientras miraba cuando pasaban los autos Camilo me tocó el hombro y me dijo:
- pensé que te devolverías
- ¿eso pensaste, o eso querías? –con un tono irónico
- Creo que esa pregunta es innecesaria siendo que dije que lo pensé, ¿estas molesto? –sorprendido
- No, solo algo extraño, no entiendo muy bien tu sentido del humor –con una voz más relajada para que el ambiente no se pusiera tenso
- No todos somos iguales, a veces no hay que entender, si no mas bien, aceptar simplemente
- Claro, y ¿Por qué te gusta esta plaza? –con ansiedad
- Antes yo vivía por acá, y siempre que estaba confundido o tenia pena, venia a esta plaza y siempre encontraba la solución a todos mis problemas
- ¿y ahora te aclaró las cosas?
- Si, ¿y a ti?
- Creo que tengo mi cabeza menos confundida cuando veníamos caminando
- ¿estas confundido, con que? –asombrado
- Mm –no quería mentirle- no quiero hablar de eso ahora
- Esta bien, no te preocupes
- -necesitaba cambiar el tema- ¿oye tu crees que puedas mostrarme donde vivías antes? –ansioso
- Sí, yo creo que si, me encanto tu idea … vamos

Caminamos y pasamos una iglesia, estaba lleno de casas más bien antiguas, cuando paramos en frente de unos edificios, camilo respiro profundo, yo lo miré preocupado paresia afectarle quizás mas de lo que había imaginado, y dijo: “aquí es, aun tengo las llaves, siempre las llevo conmigo” yo no dije nada, no podía opinar o algo por el estilo, solo lo acompañe… subimos las escaleras hasta el ultimo edificio, entonces camilo sacó de su llavero unas llaves muy brillantes, parecían nuevas, pero obviamente era ilógico que fueran nuevas siendo que eran de su casa antigua, para nuestra suerte no le habían cambiado la chapa, entramos y sentí un calido aroma, pero me llamo mucho la atención que hubiera solo una silla apuntando hacia las ventanas en toda la habitación, entonces mire a camilo y le dije:
- aquí pasaron cosas muy lindas
- si, cosas inolvidables que me marcaron para siempre –nostálgico
- lo mire con una mirada acogedora
- no me mires así, me haces creer en cosas imposibles –un tanto intimidado por mi
- ¿así? ¿como en que cosas? -insinuadamente
- Olvídalo, jamás debí decirlo- en voz más baja
- Si debiste, y creo que ya es tiempo de que me expliques en la forma que te comportas… -muy decisivo
- No, porque no sabes lo que me pasa –algo molesto pero no conmigo si no por la situación
- Pero creo saberlo…
- Entonces dime que crees – de manera desafiante que en un momento llegó a intimidarme
- Yo lo dije primero, no evadas más la situación… además quizás nunca más nos veamos
- Por eso mismo…es que no puedo –acercándose hacia una ventana y apoyándose en el marco de esta
- Si puedes –colocándome a su lado y mirándolo con compresión
- Es que creo que… ¡no! No puedo –dirigiéndose hacia la puerta rápidamente
- No escapes, por favor necesito saber –angustiado
- ¡Me confundes, me haces sentir cosas que jamás volví a sentir por nadie!, me gustas… –alterado
- Lo miré impactado pero al mismo tiempo avergonzado
- ¡Ves! No debí – corriendo por las escaleras


Me apoye en la pared, no sabia porque lo había presionado, no entendía porque sentía un alivio, y me llenaba de sentimientos, de más confusión, de anhelo, de miradas y de imágenes de nosotros, quería escapar de mi vida, quisiera volver hacia una semana atrás donde mi vida era perfectamente normal, donde él no estaba, no comprendía de que manera él había llenado y enseñado tanto, pero en realidad nada, ya no puedo escapar de mis sentimientos, de mis emociones, del destino. Volví a entrar al departamento, me senté en silla, le envíe un mensaje a Gustavo diciendo; que me tuve que ir, luego apagué mi celular, y me concentre en ver como las montañas se comían al sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

opiniones abiertas, para lectores subjetivos(: